lunes, 21 de febrero de 2011

La más guapa no es la que mejor sale en las fotos

Vino la Luna a decirnos que le molestaba el ruido de los muelles, el mechero se quedó sin gas y solo nos quedó la chispa, la gravedad se cansó de aguantarnos y nos hizo flotar, ahora dime qué sentido tiene esto.
Sé que no me cansaría de hacerte sudar y de agarrarte para que no escapases por la sexta dimensión de la que hablan los que no saben ni hablar, que no me importaría que empañases la mampara de mi ducha todas las mañanas, o que quemaras los bizcochos porque estás viendo España Directo, pero, ¿de verdad vas a hacerme pensar que te quiero?
No me costaría creérmelo, tú mejor que nadie conoces mi facilidad ante tu voz, ante tus chistes sin gracia y ante tus argumentos inútiles cuando desmonto tus castillos de princesas cerebrales.
Dejando a un lado mi patriotismo hacia mí mismo y mi relativa valentía, sueño con que seas tú la que me pase la piedra del Clipper, la que me de un masaje porque crea que me duele algo, cuando lo único que quiero es tenerla cerca.
Ni la que me quita los puntos negros de la oreja ni la mejor amiga de mi madre los domingos despues de comer, quiero que seas la que más me grita y la que más se pelea conmigo debajo del edredón.

lunes, 7 de febrero de 2011

Andando contigo sobre el agua

Ya oigo el ruido del tren. Dentro van el cantante de verbenas para sordos, el mimo para ciegos y el psicólogo que se sienta a escuchar las penas de los mudos. Puede que sea el único tren sin miedo a descarrilar, pues lo conduce la fugacidad de la sonrisa, y nunca falla.

miércoles, 26 de enero de 2011

La siete de un recopilatorio

Quizá fuera lo inesperado o lo que algunos llaman destino, pero esta vez ni el dinero pudo consumir las ganas de hacerlo. Después de una ida y un dolor, ambos de cabeza, solo fue la carretera la que convencía de que se estaba haciendo bien.
Quizá fuera la humedad en el ambiente o el abundante estimulante inhalado, pero fue llegar y lo primero que se encontró fue la autosatisfacción escondida en la séptima canción de un recopilatorio rayado de Bob Dylan.
Entre las olas y unos filosofeos teñidos de verde, me vi dentro de aquel agua, de la luna de aquella noche.
Me gustaría poder decir lo que pensé, pero no sé escribirlo con letras; vi que fui feliz con solo estar allí, vi las olas rompiendo como algo que va más allá del ruido que se esconde detrás de los gritos de agosto, oi la música del silencio y la única niebla que me separó de la nada era la del humo que me hacía sentir cómodo.
Pensé cursiladas sin parar, pero me era inevitable, sentado en una roca mirando la línea que hace la unión del cielo con el mar lo vi todo bonito por un instante, e intenté explicarme el por qué de esta belleza, el por qué de mi enamoramiento instantáneo hacia unas curvas que nunca me abrazarán en la cama ni me dirán te quiero, el por qué nuestra indiferencia hacia la naturaleza y su respeto hacia nosotros, y con todo esto y más cosas que no entendí, llegué a una conclusión; aparte de buena compañía, mi estable sonrisa ha sido "gracias a que la naturaleza sea tan incomprensible".

martes, 11 de enero de 2011

Paró el crono

Y se paró el cronómetro, marcando:
-2h 36' 24'': Le fue fácil dejarse llevar, y dejando salir sus palabras, echar por tierra el compromiso de su familia en una vida sacrificada.
-15'': Fue lo qu tardó en caer de aquel lugar y en bañar el suelo de un particular rojo.
Pero, aunque solo fueran 15 segundos, le dio tiempo a recordar las últimas marcas que tomó su reloj, aunque sin mucha precisión:
-Algo menos de un año fue lo que estuvo cegado por una venda transparente que le dejaba ver solo algunas cosas.
-Un instante fue lo que tardó en traducir Carpe Diem al idioma de sus actos y ver que estaba en el cielo, fue el tiempo que le hizo falta para sonreir.
-En poco menos de dos minutos estaba terminando de dar saliva al papel y el pellizco a la risa tonta.
-Una escasa hora, fue lo que tardaron aquellas dos blancas velas en apagarse, quitándole la luz a aquellas curvas encima de mi cama, apagando su pelo rubio encima de mi pecho y su brazo rodeando mi cuerpo.
-Un parpadeo, de esta medida se acordaba mejor, pues la había vivido todos los días. Era el tiempo que le hacía falta para enamorarse, al ver los ojos de esa, la voz de aquella, el pelo de esta o el escote de alguna otra, o incluso aquel pájaro moviendo la rama del árbol del parque.
Cuando quedaban solo dos segundos para que terminara su caída hacia el olvido pensó que en verdad no tenía motivo para hacerlo, que el amor a la vida y la suerte de poder ser quien era le podían a la barrera que tapaba el perfeccionismo, a la adicción al ibuprofeno y al calor de julio.
Justo antes de caer volvió a parar el reloj de su vida, y volvió a las tres últimas horas, cuando no había echado por tierra a nadie cercano. Volvió y vivió su vida, con lo que comprendió que la única barrera que nos separa de la satisfacción (que no de la felicidad) es nuestra incomprensible complejidad.

martes, 21 de diciembre de 2010

...y acción

Y cierro los ojos y se encienden las cámaras. Hago de mis conocidos actores por un rato, hago de mis voluntades realidades, de lo imposible una simpleza y de lo normal algo trágico. Sueño.
Hay gente que deja de lado la posible relación de estos proyectos nocturnos con la vida en sí, pero si lo pensamos mientras dormimos deberá ser por algo.
Quizá debamos despreciar sueños idiotas con aparatos para imprimir perros por Wifi, pero, ¿por qué no valorar aquellos que nos hacen despertarnos cachondos o con rabia por haber despertado, esos que te sacan la sonrisa o la lágrima?
Aprovecha si sueñas con la tía inaccesible para tocarle lo que sea, compra todo lo que puedas si te encuentras una tarjeta de crédito con el pin escrito por detrás, compón todas las canciones que salgan que alomejor al despertar recuerdas algo.
Pero aprovecha, porque al fin y al cabo, los sueños no son más que eso, una película de ficción dirigida por nuestra voluntad si es bonito o por nuestra conciencia para abrirnos los ojos y hacernos pasarlo mal con una pesadilla.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Llueve

Y llueve, lloran las nubes porque lo dulce siempre acaba sufriendo, escupe vuestro Dios porque es un hijoputa.
Podría decir muchas falsas teorías e incluso alguna verdadera de la lluvia, pero me gusta más la práctica.
Mientras escribo esto, veo mi cristal empañado y charcos en la calle sobre los que caen más gotas. Me pongo filósofo e invento frases célebres de todos los ámbitos que te puedas imaginar. Es curioso que una simple caída de agua pueda cambiarme el estado de ánimo.
Oyendo las gotas sería capaz de poner en duda lo objetivo, de hacer al resto creer en mi subjetividad e incluso por un momento creería en el amor.
Podría escribir poemas preciosos y echar fotos con contrastes soberbios, pintar cuadros bonitos y llorar con una película.
Lo triste es que siempre que llueve no pasa ésto; me cabreo porque se me joden los planes, porque tengo que dar la luz a las 5 de la tarde, porque tengo que llevar paraguas y porque se me mojan las gafas y veo como una cámara de fórmula 1 cuando llueve.
Quizá sea mi falta de facilidad a ponerme en marcha o mi exceso de capacidad para soltar palabras de cosas que debería hacer, pero en verdad veo la lluvia por la ventana y soy como un niño que ve a sus amigos en el parque; quiero bajar y comerte bajo la lluvia, quiero verte el pelo mojado absorbiéndote la cara, quiero resfriarme contigo y luego estar pegados a la hoguera maldiciendo la inmadurez, llorando por películas de navidad y bebiendo leche caliente con miel.
Quiero mojarme, dejar los filosofeos pluviales para mi casa y disfrutar como un loco del romanticismo del agua.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mírame al teléfono.

Mírame al teléfono, llámame al espejo, bésame en tus manos y cierra los ojos.
Hazme disfrutar disfrutando y pégame cuando yo te haga daño. Séeme infiel y no te arrepientas de ello, machácame hasta que tu sonrisa abra el telón de la reconciliación al mismo tiempo que nos metemos bajo las sábanas. Déjame seco de pasión y dame de la tuya con un lengüetazo, tírame el jarrón a la cabeza y después arreglémoslo juntos como en las pelis americanas.
No seas una princesa, sino una dulce malvada, pero sé tú, no como los demás

martes, 16 de noviembre de 2010

La reina de mi república.

La que con una bicicleta te da un paseo por los anillos de Saturno.
La que no necesita más que un kebab en un parque para tener una cena romántica.
La que te calla cuando no entiende algo y no asiente pensando en bolsos.
La que te odia cuando estás borracho pero no puede evitar abrazarte.
La que ve más allá de dos, pero tiene el dos por encima de todo.
La que tiene su propio partido político en la cabeza.
La que llora con una película y te enternece.
La que se te insinúa y te hace pensar en nada.
La que por hippie quiere cambiar el mundo pero acaba dejando sus quejas en la cabeza y las suelta en una redacción de instituto.
La que sueño todas las noches pero a la que no llego a poder coger.
La reina de mi república.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Destino o coincidencia

Dime si esto pasa porque estaba escrito o porque he cambiado mi idea en el ultimo momento, dime que sabes lo que voy a hacer mañana, porque lo voy a cambiar; dime que esa es la mujer de tu vida y que ella te dice que va a estar siempre contigo, que mañana se va a liar con aquel, y no porque esté escrito, sino porque el primo del amigo del hermano de tu prima se va a encontrar el móvil de tu novia que estará de borrachera, y cuando la vea para devolvérselo no se van a limitar a intercambiar información por Bluetooth 2.0 y el USB no va a entrar en el puerto.
El destino es la cuarta dimensión de los cobardes que no saben cómo actuar y creen que la primera opción será la adecuada (no la buena) porque está escrito.
Lo único que está escrito es que te vas a morir, y ni sabes cuándo, así que deja de pensar y pásatelo bien, ríete de todos que cuando te mueras van a llorar un par de días, así que hazles que nunca te olviden.
Encuentra 100 mujeres de tu vida en tres noches y que ninguna te caiga bien, gasta más goma que Alonso con su coche, pero lo más importante, quítale el boli al miedo y sé tu quien escribe tu futuro.

domingo, 24 de octubre de 2010

Princesa

Me llama la atención que todo cantantautor/escritor de novelas/escritor de poesías/escritor de lo que sea(como yo) siempre tenga alguna "obra" titulada princesa.
Sea bonita o fea, casi siempre tratan de lo mismo, de una musa, de una diva, de una mujer que alquila "felicidad", de una fémina en general, y aunque sea la más perversa del mundo o la que menos merezca la pena, casi siempre acaba saliendo la palabra "amor", aunque según una filósofa cercana a mi eso no existe, así que, ¿por qué nos "enamoramos"?
Pongo eso entre comillas porque dice mi filósofa que el amor no existe.
En caso de que lleve razón, creo que el amor en verdad es encaprichamiento. Si estamos solos nos acabamos sintiendo vacíos y necesitamos alguna persona que nos coma la cabeza y a quien comérsela.
Ahora bien, creo que antes de enamorarte deberías leer la letra pequeña; vas a poder dar muchos besitos y tus amigos puede que hasta te envidien si la tía está buena, pero eso es sólo lo que se ve desde fuera, desde dentro es como el sentimiento que tiene el guerrero que sale desnudo a luchar con el león, tierra trágame.
Al principio es todo muy bonito, y creo que es porque los dos personajes no se conocen del todo, pues es difícil encontrar tu media naranja dos veces al semestre.
Creo que somos tontos, porque si lo hacemos por consumar el amor, también se puede consumar la amistad con todas las que quieras sin tener que luchar con el león.
Si lo haces por los regalos de aniversario, no compensa un regalo por 365 dias de toques mientras echas la siesta, mensajes mientras estás leyendo el Marca y llamadas cuando te estás tocando, y eso quieras que no son cosas importantes.
En fin, que a follar con las amigas y a darse toques con vodafone, que es to' gracioso cuando te llaman los operadores sudamericanos a ofrecerte el x6.
Eso sí, si mañana ves a la mujer de tu vida, lucha con el león, y así todas las veces que puedas, porque es la excepción quien confirma la regla y alomejor algún día eres feliz con tu pareja del todo.