Miro al frente. La vieja del banco de delante de la fuente y debajo de la palmera se enciende un cigarro. En el tiempo que ella tarda en fumárselo yo me hago un repaso a mí mismo.
Ahora mismo tengo todo lo que podría pedir y me siento como una mierda. Creo que mi adicción al estar mal es como la de la vieja a la nicotina, algo que sabes que es una mierda y te mata, pero no paras de dar caladas.
Que todo en la vida me sonría creo que es lo que me hace desconfiar de mi felicidad, llámame Siddharta.
Además, igual que cuando fumas acabas tosiendo y la gente te confunde con un tractor, cuando estás mal la gente te da consejos. Yo a veces no sé por qué no tengo ganas de sonreir, ¿cómo coño sabe alguien por qué no las tengo y cual es la solución? En realidad no lo sabe, y dando sus consejos aparte de intentar quedar bien, toca los cojones, pero en fin, siempre hay que tener respeto y no decirle que mientras esa persona te intenta arreglar la vida sin ganar la lotería yo estoy pensando que es gilipollas.
Sigue la abuelita dándole caladas al cigarrito, y veo como con clase lo sacude para que se le caiga la ceniza.
Yo intento quitar la ceniza de mi vida, pero siempre me mancho, no sé salir limpio de nada, y cuando salgo de un problema creyendo estar limpio, me quito la camiseta y veo que por la espalda me manché, pero todo es mi culpa, porque a mi alrededor todo va bien, el agua verde almenos está en calma y no hay olas que me escupan en la cara, pero bueno, ya aprenderé a tirar la ceniza en el cenicero digo yo.
Ultima caladas mientras yo termino de pensar que soy un neurótico, y tira la colilla, igual que yo debería tirar mi orgullo, pero siempre me lo quedo y me acabo quemando, no soy un buen fumador.
martes, 27 de julio de 2010
martes, 20 de julio de 2010
Aguas verdes.
Sí, soy tan friki que últimamente ando intentando sacarle jugo a todo lo que veo aunque sea difícil. Son las 11 de la mañana y voy andando por un pueblecito de la playa haciendo el mismo camino de todos los días. Siempre me llama la atención un bar que se llama aguas verdes, no tiene nada de misterio, pero sólo el nombre y la pintada en la pared ya me atraen.
Sigo andando rumbo a la playa y poco a poco voy descomponiendo dichas aguas, porque el nombre sin más sentido que el del líquido con un color de moco es en verdad un nombre algo jeroglífico para ver donde vivimos. Podría hablar de la sociedad en general, pero creo que no tengo los bastantes sesos como para describir eso, además el que describe la sociedad siempre miente o deja cosas en el tintero.
Yo con las aguas verdes miro mi entorno, familia, amigos, conocidos... Podéis pensar que es una tontería comparar todo esto con unas putas aguas sucias, pero ahí va mi teoría.
Como en toda agua verde, está lo principal; el agua. Son la gente importante, lo que te da la vida o las ganas de ella. Además si sabes escrutarla bien puedes sacar agua cristalina, pero eso es algo más complejo. Pero aparte del agua, de todo lo bonito y esas cosas, está lo que hace que el agua sea verde, lo que te quita las ganas de bañarte o beber de ese elemento, puedes llamarlo mierda. Últimamente, que le doy muchas vueltas al coco, me he dado cuenta de que en verdad la mierda es poca, pero se expande y hace que toda el agua sea verde. Yo soy de los que piensa que en la vida nos mueve el morbo y que hay gente que cree que si todo está bien no merece la pena seguir, así que se dedican a dar por culo, pero bien, a veces con tal sutileza que no se da cuenta nadie o sólo yo, que a veces hasta veo cosas donde no las hay.
En verdad en la mezcla del agua verde hay más factores, pero con menor importancia y no tengo ganas de escribir tonterías (más), y sé que en el tramo de vida que estoy debería estar en mi entorno como un niño pequeño que se baña en el agua sudándosela que sea verde o morada, pero no sé, me gusta darle vueltas a las cosas, saber en quién te puedes bañar y de quién no puedes beber, y creo que sería interesante que aparte de mí, la gente intentara como mínimo conocer dicha mezcla a veces casi homogénea, pero somos demasiado ingenuos, así nos va.
Vuelvo a darle al play del móvil escuchando Manolito Caramierda de Poncho K y sigo mi camino hacia la playa, donde el agua verde no pasa del paseo marítimo.
Sigo andando rumbo a la playa y poco a poco voy descomponiendo dichas aguas, porque el nombre sin más sentido que el del líquido con un color de moco es en verdad un nombre algo jeroglífico para ver donde vivimos. Podría hablar de la sociedad en general, pero creo que no tengo los bastantes sesos como para describir eso, además el que describe la sociedad siempre miente o deja cosas en el tintero.
Yo con las aguas verdes miro mi entorno, familia, amigos, conocidos... Podéis pensar que es una tontería comparar todo esto con unas putas aguas sucias, pero ahí va mi teoría.
Como en toda agua verde, está lo principal; el agua. Son la gente importante, lo que te da la vida o las ganas de ella. Además si sabes escrutarla bien puedes sacar agua cristalina, pero eso es algo más complejo. Pero aparte del agua, de todo lo bonito y esas cosas, está lo que hace que el agua sea verde, lo que te quita las ganas de bañarte o beber de ese elemento, puedes llamarlo mierda. Últimamente, que le doy muchas vueltas al coco, me he dado cuenta de que en verdad la mierda es poca, pero se expande y hace que toda el agua sea verde. Yo soy de los que piensa que en la vida nos mueve el morbo y que hay gente que cree que si todo está bien no merece la pena seguir, así que se dedican a dar por culo, pero bien, a veces con tal sutileza que no se da cuenta nadie o sólo yo, que a veces hasta veo cosas donde no las hay.
En verdad en la mezcla del agua verde hay más factores, pero con menor importancia y no tengo ganas de escribir tonterías (más), y sé que en el tramo de vida que estoy debería estar en mi entorno como un niño pequeño que se baña en el agua sudándosela que sea verde o morada, pero no sé, me gusta darle vueltas a las cosas, saber en quién te puedes bañar y de quién no puedes beber, y creo que sería interesante que aparte de mí, la gente intentara como mínimo conocer dicha mezcla a veces casi homogénea, pero somos demasiado ingenuos, así nos va.
Vuelvo a darle al play del móvil escuchando Manolito Caramierda de Poncho K y sigo mi camino hacia la playa, donde el agua verde no pasa del paseo marítimo.
lunes, 5 de julio de 2010
Ser romántico a veces no está de más.
Pocas cosas me gustan tanto como mi guitarra y tú. Lo bueno es que ninguna estáis celosa si estoy con la otra. Tú creo que lo pasas bien viéndome cantar canciones de amor más feas que su madre y la guitarra es introvertida y todavía no me ha contado lo que siente cuando estoy contigo, así que todo marcha bien.
Estilizadas, me hacéis perder cordura con vuestras curvas entre mis brazos, agarrando tus manos o su mástil, ajustándole las clavijas o abrochándote eso tan feo que llevas debajo de la camiseta.
Podría también comparar tu pelo con las cuerdas, pero no es el mismo tacto, tu pelo no me hace daño en los dedos ni las cuerdas huelen a tu colonia, aunque ambas cosas son gratificantes: de una saco de vez en cuando música y la otra saca de mi una sensación agradable que me hace estar agusto sólo con tenerla cerca.
Pero en todo ésto ganas tú, porque ya quisiera una guitarra unos ojos tan feos.
Aparte de todo lo que podría llamar físico está lo importante, las dos me hacéis sentir bien cuando no tengo un buen rato o estar mejor cuando sí lo tengo.
Pero una depende de mí, si no tengo el día no me sirve de nada tocar 50 canciones que me gusten. La otra no depende de mí, tú sabes cómo estoy en cada momento cante bien o mal y puedes hacerme sentir perfecto sin tener que mover mi lengua ni mi mano, sólo tienes que darme un beso, e intentaré sacar de ti toda la música bonita que el trozo ese de madera no sea capaz de darme, o que yo no sea capaz de sacarle.
Estilizadas, me hacéis perder cordura con vuestras curvas entre mis brazos, agarrando tus manos o su mástil, ajustándole las clavijas o abrochándote eso tan feo que llevas debajo de la camiseta.
Podría también comparar tu pelo con las cuerdas, pero no es el mismo tacto, tu pelo no me hace daño en los dedos ni las cuerdas huelen a tu colonia, aunque ambas cosas son gratificantes: de una saco de vez en cuando música y la otra saca de mi una sensación agradable que me hace estar agusto sólo con tenerla cerca.
Pero en todo ésto ganas tú, porque ya quisiera una guitarra unos ojos tan feos.
Aparte de todo lo que podría llamar físico está lo importante, las dos me hacéis sentir bien cuando no tengo un buen rato o estar mejor cuando sí lo tengo.
Pero una depende de mí, si no tengo el día no me sirve de nada tocar 50 canciones que me gusten. La otra no depende de mí, tú sabes cómo estoy en cada momento cante bien o mal y puedes hacerme sentir perfecto sin tener que mover mi lengua ni mi mano, sólo tienes que darme un beso, e intentaré sacar de ti toda la música bonita que el trozo ese de madera no sea capaz de darme, o que yo no sea capaz de sacarle.
domingo, 20 de junio de 2010
Derrocho talento.
Últimamente voy por la calle y siento que voy un palmo por encima de todo el mundo. Me falta un pit bull a mi lado y unas ray-ban de mercadillo para ser más que nadie. Hago lo que quiero, como y cuando quiero, y si alguien me reprocha algo, me la suda. Sueño con Blancanieves por las noches y me toco pensando en Bambi, soy un niño mimado que apenas pisa su casa, no me puedo quejar de vida.
Además, me siento un poco artista; hay gente a la que le gusta como canto y otra que me dice que escriba porque no lo hago mal. Pero soy un tocapelotas y ahora lo que voy a hacer es pintar cuadros. Creo que voy a empezar con el de mi vida: Voy a meterle colores vivos en mis amigos, familia, y los ratos MLP. Voy a meter blanco y negro en los ratos que estoy solo y pienso en la anatomía de la mantis religiosa y el origen de su puta madre. Pero hay una esquina en la que no sé qué meter, es su esquina. Creo que voy a meterle todos los colores bonitos del romántico arcoiris para pensar en los ratos en los que me has hecho el tonto más orgulloso de ser tonto del mundo, pero también voy a meter blanco y negro por los momentos en los que por orgulloso, tú me has hecho ser el más tonto del mundo.
Además, me siento un poco artista; hay gente a la que le gusta como canto y otra que me dice que escriba porque no lo hago mal. Pero soy un tocapelotas y ahora lo que voy a hacer es pintar cuadros. Creo que voy a empezar con el de mi vida: Voy a meterle colores vivos en mis amigos, familia, y los ratos MLP. Voy a meter blanco y negro en los ratos que estoy solo y pienso en la anatomía de la mantis religiosa y el origen de su puta madre. Pero hay una esquina en la que no sé qué meter, es su esquina. Creo que voy a meterle todos los colores bonitos del romántico arcoiris para pensar en los ratos en los que me has hecho el tonto más orgulloso de ser tonto del mundo, pero también voy a meter blanco y negro por los momentos en los que por orgulloso, tú me has hecho ser el más tonto del mundo.
viernes, 18 de junio de 2010
Gracias
Sois lo que ahora mismo me da ganas de estar aquí. Sois lo que nunca falla y siempre está ahí cuando se necesita. Sé que no necesitais que os de las gracias, y a mi tampoco que me las deis, pero haceis méritos que me demuestran más que mucha gente.
Siendo sincero, creo que mereceis algo más de mi, y ultimamente estoy centrado solo en mi...y bueno, en ella...pero los pequeños momentos son los que me dan la vida. Cada gilipollez que me decis y me haceis reirme aunque ni tenga ganas vale más de lo que pueda pagar, pero os lo puedo pagar con más gilipolleces.
No estoy en un buen momento y lo sabeis, pero haceis que todo me de igual a cada instante, aunque haya momentos inevitables en los que esté abajo, pero en fin, sois vosotros quien me dan las ganas de escribir esto y de cantaos con mi vocecilla de capullo.
Pues eso, gracias por aguantar mis gracias sin gracia, mis flipaduras sin razón, mis momentos filosóficos en que ni sé lo que digo y mis momentos de mala ostia.
Gracias cabrones.
Siendo sincero, creo que mereceis algo más de mi, y ultimamente estoy centrado solo en mi...y bueno, en ella...pero los pequeños momentos son los que me dan la vida. Cada gilipollez que me decis y me haceis reirme aunque ni tenga ganas vale más de lo que pueda pagar, pero os lo puedo pagar con más gilipolleces.
No estoy en un buen momento y lo sabeis, pero haceis que todo me de igual a cada instante, aunque haya momentos inevitables en los que esté abajo, pero en fin, sois vosotros quien me dan las ganas de escribir esto y de cantaos con mi vocecilla de capullo.
Pues eso, gracias por aguantar mis gracias sin gracia, mis flipaduras sin razón, mis momentos filosóficos en que ni sé lo que digo y mis momentos de mala ostia.
Gracias cabrones.
domingo, 6 de junio de 2010
Aunque falsa, una sonrisa.
Voy tocando timbres, ya nadie me abre. Hace poco tenía todas las puertas abiertas, pero algo ha cambiado, me caí, me tiraste. He pasado de rey a mendigo, de león a rata, de bohemio a un triste raro. Da igual lo que pasara, la ostia me la he pegado yo, tu aún tienes tu bastón de princesa. Pero hay más reinos; no busco princesas (aunque me agrada una doncella que me chille y me de besos, que me quite la razón y se cabree conmigo pero solo se pelee conmigo debajo de las sábanas) busco gente que me arranque un gesto de felicidad. Gente que explote lo que yo pueda dar y haga de mis defectos y errores un factor con la mínima importancia. Sigo tocando timbres y nadie me abre. Pero voy a seguir llamando hasta que alguien gire el pomo y tire de ese trozo de madera con un gesto alegre. Aunque falsa, necesito una sonrisa que me suba de n
uevo al trono.
uevo al trono.
martes, 27 de abril de 2010
MLP
Me la pela, una forma de ver la vida, diría que mi forma de ahora de verla, pero me temo que sólo se queda en la forma que me atrae.
El me la pela, en teoría, es de alguien cabrón, pero yo creo que son los cabrones los que me hacen sentirme atraído por ese estado.
Hasta ahora he dado importancia a cosas que no la merecían, aunque también se la he quitado a las que la merecían. Pero, ¿por qué preocuparse de alguien al que se la sudas? Me gusta ser un egocéntrico de mierda a veces. ¿A quién no le gusta tener gente detrás?
Además creo que merezco cierta atención. Dicen que las grandes fragancias son las que están en botes pequeños. Yo mido menos de 1.70 y no tengo ni media ostia, quizás sea una buena fragancia.
Puede que me sobrevalore, o que la gente me infravalore. Soy bastante diferente a los demás, puedes llamarme raro, y cuando sigo alguna "moda" acabo peleado conmigo mismo.
He sido un empollón sin amigos para salir y también un cabrón en más ámbitos de los que debería, me he sentido superior a veces.
Ahora ni una cosa ni otra, llámame bohemio, pues una tarde soy cabrón, otra empollón y otra me paso el rato guitarreando pensando que soy un mierda cuya vida carece de mucho sentido.
Ahora bien, creo que tengo mucho que aportar a la gente, sólo hay que saber llevarme.
A quien no le guste: Si es tía, que me la mame...y si es tío,....que me la mame.
Alomejor después de haber saboreado mi pene y pensar que no merezo la pena me echas de menos, ya que dicen que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.
Me la pela, voy a pensar en mí, voy a ser lo que odio que se sea, que la gente haga lo que quiera, yo sólo puedo ser capaz de satisfacerme física y mentalmente. A la gente a la que tengo afecto voy a seguir teniéndoselo, pero no les voy a pedir que sea recíproco, me la pela.
Ahora bien, que nadie espere nada de mí, soy un bohemio que depende del sol que salga cada mañana para ser un borde o un cursi, así que no esperes ni un insulto ni un abrazo, sólo tira el dado.
MLP. Juan.
El me la pela, en teoría, es de alguien cabrón, pero yo creo que son los cabrones los que me hacen sentirme atraído por ese estado.
Hasta ahora he dado importancia a cosas que no la merecían, aunque también se la he quitado a las que la merecían. Pero, ¿por qué preocuparse de alguien al que se la sudas? Me gusta ser un egocéntrico de mierda a veces. ¿A quién no le gusta tener gente detrás?
Además creo que merezco cierta atención. Dicen que las grandes fragancias son las que están en botes pequeños. Yo mido menos de 1.70 y no tengo ni media ostia, quizás sea una buena fragancia.
Puede que me sobrevalore, o que la gente me infravalore. Soy bastante diferente a los demás, puedes llamarme raro, y cuando sigo alguna "moda" acabo peleado conmigo mismo.
He sido un empollón sin amigos para salir y también un cabrón en más ámbitos de los que debería, me he sentido superior a veces.
Ahora ni una cosa ni otra, llámame bohemio, pues una tarde soy cabrón, otra empollón y otra me paso el rato guitarreando pensando que soy un mierda cuya vida carece de mucho sentido.
Ahora bien, creo que tengo mucho que aportar a la gente, sólo hay que saber llevarme.
A quien no le guste: Si es tía, que me la mame...y si es tío,....que me la mame.
Alomejor después de haber saboreado mi pene y pensar que no merezo la pena me echas de menos, ya que dicen que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.
Me la pela, voy a pensar en mí, voy a ser lo que odio que se sea, que la gente haga lo que quiera, yo sólo puedo ser capaz de satisfacerme física y mentalmente. A la gente a la que tengo afecto voy a seguir teniéndoselo, pero no les voy a pedir que sea recíproco, me la pela.
Ahora bien, que nadie espere nada de mí, soy un bohemio que depende del sol que salga cada mañana para ser un borde o un cursi, así que no esperes ni un insulto ni un abrazo, sólo tira el dado.
MLP. Juan.
domingo, 18 de octubre de 2009
A solas con los semáforos
Todavía oigo los graves de la música que la gente baila y usa pa liarse con quien no conoce. Todavía veo gente con vasos que se ríe sin más motivo que el de ser unos días de borrachera. Todavía veo gente vomitando en la acera de enfrente. Pero no te veo a tí. Quizá cuando te veo te desaprovecho, y ahora que estoy a solas con la calle y conmigo, te echo más que nunca de menos. El rojo de los semáforos me recuerda a tus labios y el sonido de las ramas de un árbol me hace recordar como mueves todas las hojas verdes de mi cuerpo cuando me abrazas. Aun así, creo que no me gustas. Me encantas.
sábado, 6 de junio de 2009
Inmerso en monotonía, tú eres mi único tema.
Necesito contarte algo. Quiero hacerte mi cómplice en este necio secreto sin más importancia que la de mi vida. Vivo inmerso una aplastante monotonía que cubre mi cara de letras escritas en tinta imborrable, siendo hoy un hombre totalmente distinto al que en realidad soy. Busco un alivio a esto y creo que podrías ayudarme. La pócima que cura mi aburrida vida es el veneno que engorda tus rojos labios. Necesito beber de ellos hasta dejarte seca, sin más ganas que recordar momentos juntos y hacer que mi mano sea la prisión de la tuya, encerrándola y ahogándola de locura desenfrenada plasmada en lienzos blancos como tu sonrisa. Busco salir de la indiferencia, y tú eres la puerta de salida…
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