domingo, 20 de junio de 2010

Derrocho talento.

Últimamente voy por la calle y siento que voy un palmo por encima de todo el mundo. Me falta un pit bull a mi lado y unas ray-ban de mercadillo para ser más que nadie. Hago lo que quiero, como y cuando quiero, y si alguien me reprocha algo, me la suda. Sueño con Blancanieves por las noches y me toco pensando en Bambi, soy un niño mimado que apenas pisa su casa, no me puedo quejar de vida.
Además, me siento un poco artista; hay gente a la que le gusta como canto y otra que me dice que escriba porque no lo hago mal. Pero soy un tocapelotas y ahora lo que voy a hacer es pintar cuadros. Creo que voy a empezar con el de mi vida: Voy a meterle colores vivos en mis amigos, familia, y los ratos MLP. Voy a meter blanco y negro en los ratos que estoy solo y pienso en la anatomía de la mantis religiosa y el origen de su puta madre. Pero hay una esquina en la que no sé qué meter, es su esquina. Creo que voy a meterle todos los colores bonitos del romántico arcoiris para pensar en los ratos en los que me has hecho el tonto más orgulloso de ser tonto del mundo, pero también voy a meter blanco y negro por los momentos en los que por orgulloso, tú me has hecho ser el más tonto del mundo.

viernes, 18 de junio de 2010

Gracias

Sois lo que ahora mismo me da ganas de estar aquí. Sois lo que nunca falla y siempre está ahí cuando se necesita. Sé que no necesitais que os de las gracias, y a mi tampoco que me las deis, pero haceis méritos que me demuestran más que mucha gente.
Siendo sincero, creo que mereceis algo más de mi, y ultimamente estoy centrado solo en mi...y bueno, en ella...pero los pequeños momentos son los que me dan la vida. Cada gilipollez que me decis y me haceis reirme aunque ni tenga ganas vale más de lo que pueda pagar, pero os lo puedo pagar con más gilipolleces.
No estoy en un buen momento y lo sabeis, pero haceis que todo me de igual a cada instante, aunque haya momentos inevitables en los que esté abajo, pero en fin, sois vosotros quien me dan las ganas de escribir esto y de cantaos con mi vocecilla de capullo.
Pues eso, gracias por aguantar mis gracias sin gracia, mis flipaduras sin razón, mis momentos filosóficos en que ni sé lo que digo y mis momentos de mala ostia.
Gracias cabrones.

domingo, 6 de junio de 2010

Aunque falsa, una sonrisa.

Voy tocando timbres, ya nadie me abre. Hace poco tenía todas las puertas abiertas, pero algo ha cambiado, me caí, me tiraste. He pasado de rey a mendigo, de león a rata, de bohemio a un triste raro. Da igual lo que pasara, la ostia me la he pegado yo, tu aún tienes tu bastón de princesa. Pero hay más reinos; no busco princesas (aunque me agrada una doncella que me chille y me de besos, que me quite la razón y se cabree conmigo pero solo se pelee conmigo debajo de las sábanas) busco gente que me arranque un gesto de felicidad. Gente que explote lo que yo pueda dar y haga de mis defectos y errores un factor con la mínima importancia. Sigo tocando timbres y nadie me abre. Pero voy a seguir llamando hasta que alguien gire el pomo y tire de ese trozo de madera con un gesto alegre. Aunque falsa, necesito una sonrisa que me suba de nuevo al trono.

martes, 27 de abril de 2010

MLP

Me la pela, una forma de ver la vida, diría que mi forma de ahora de verla, pero me temo que sólo se queda en la forma que me atrae.
El me la pela, en teoría, es de alguien cabrón, pero yo creo que son los cabrones los que me hacen sentirme atraído por ese estado.
Hasta ahora he dado importancia a cosas que no la merecían, aunque también se la he quitado a las que la merecían. Pero, ¿por qué preocuparse de alguien al que se la sudas? Me gusta ser un egocéntrico de mierda a veces. ¿A quién no le gusta tener gente detrás?
Además creo que merezco cierta atención. Dicen que las grandes fragancias son las que están en botes pequeños. Yo mido menos de 1.70 y no tengo ni media ostia, quizás sea una buena fragancia.
Puede que me sobrevalore, o que la gente me infravalore. Soy bastante diferente a los demás, puedes llamarme raro, y cuando sigo alguna "moda" acabo peleado conmigo mismo.
He sido un empollón sin amigos para salir y también un cabrón en más ámbitos de los que debería, me he sentido superior a veces.
Ahora ni una cosa ni otra, llámame bohemio, pues una tarde soy cabrón, otra empollón y otra me paso el rato guitarreando pensando que soy un mierda cuya vida carece de mucho sentido.
Ahora bien, creo que tengo mucho que aportar a la gente, sólo hay que saber llevarme.
A quien no le guste: Si es tía, que me la mame...y si es tío,....que me la mame.
Alomejor después de haber saboreado mi pene y pensar que no merezo la pena me echas de menos, ya que dicen que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.
Me la pela, voy a pensar en mí, voy a ser lo que odio que se sea, que la gente haga lo que quiera, yo sólo puedo ser capaz de satisfacerme física y mentalmente. A la gente a la que tengo afecto voy a seguir teniéndoselo, pero no les voy a pedir que sea recíproco, me la pela.
Ahora bien, que nadie espere nada de mí, soy un bohemio que depende del sol que salga cada mañana para ser un borde o un cursi, así que no esperes ni un insulto ni un abrazo, sólo tira el dado.
MLP. Juan.

domingo, 18 de octubre de 2009

A solas con los semáforos

Todavía oigo los graves de la música que la gente baila y usa pa liarse con quien no conoce. Todavía veo gente con vasos que se ríe sin más motivo que el de ser unos días de borrachera. Todavía veo gente vomitando en la acera de enfrente. Pero no te veo a tí. Quizá cuando te veo te desaprovecho, y ahora que estoy a solas con la calle y conmigo, te echo más que nunca de menos. El rojo de los semáforos me recuerda a tus labios y el sonido de las ramas de un árbol me hace recordar como mueves todas las hojas verdes de mi cuerpo cuando me abrazas. Aun así, creo que no me gustas. Me encantas.

sábado, 6 de junio de 2009

Inmerso en monotonía, tú eres mi único tema.

Necesito contarte algo. Quiero hacerte mi cómplice en este necio secreto sin más importancia que la de mi vida. Vivo inmerso una aplastante monotonía que cubre mi cara de letras escritas en tinta imborrable, siendo hoy un hombre totalmente distinto al que en realidad soy. Busco un alivio a esto y creo que podrías ayudarme. La pócima que cura mi aburrida vida es el veneno que engorda tus rojos labios. Necesito beber de ellos hasta dejarte seca, sin más ganas que recordar momentos juntos y hacer que mi mano sea la prisión de la tuya, encerrándola y ahogándola de locura desenfrenada plasmada en lienzos blancos como tu sonrisa. Busco salir de la indiferencia, y tú eres la puerta de salida…