Aunque solo está para PC no hay por qué preocuparse, los recursos necesarios no son demasiado complejos:
No hacen falta más que dos dedos de frente de RAM para poder jugar al juego con relativa continuidad.
La memoria que va a ocupar la eliges tú; las personas que están ahí cuando las necesitamos podemos guardarlas bien en el disco duro, y tampoco hay problemas para almacenarlas todas, pues personas así de verdad en nuestra vida no hay para llenar ni un gigabyte, pero si las hay bloquéalas que luego pueden convertirse en elementos ocultos.
El resto de personas podemos ponerlas en dos carpetas; en una meteremos aquellas que no nos producen tanto bien como los cercanos pero tampoco nos hacen mal, las que se limitan a vivir y a dejarte a ti hacerlo, el resto podemos tirarlo a la papelera.
Recursos gráficos: Aunque nos empeñemos en que la televisión se vea cada vez mejor, os recomiendo salir a la calle y mirar el transcurso de todo, en el juego de la vida todo se ve en HD y en primera persona.
El audio es a elección del consumidor, pero yo recomiendo ir siempre acompañado de una banda sonora que no te deje indiferente, una música que te haga sentir nostálgico, satisfecho, feliz o triste, excitado o reprimido, pero, lo más importante, desactiva el sonido de la hipocresía, que en este juego está muy elevado de serie y puede joderte en tus ratos lúdicos.
El argumento del juego todavía no lo pongo, lo dejo a vuestra imaginación para sorprendeos con mi manera de jugar cuando me vuelva a apetecer criticar lo que somos y la forma que tenemos de usar el joystick cada uno.
domingo, 8 de mayo de 2011
lunes, 25 de abril de 2011
Otro pseudoestudio social
¿Quién somos hoy? ¿Cual es nuestra aspiración en la vida para dotar de sentido nuestro día a día? ¿Sigue todavía mamá ahí para contarnos un cuento antes de dormir?
Nos hemos trannsformado; hoy somos híbridos producto de la constante competición. Hoy no aprendemos por nosotros, sino por superar al prójimo. Hoy somos Romeos que solo quieren las tetas de Julietas y Cenicientas que solo quieren besos de viriles y atractivos varones.
Hablamos de nuestros problemas y el juego no consiste en arreglarlos, sino en decirlos con palabras bonitas y empatizar falsamente por un rato. Incluso la selección natural de Darwin nos afecta; mientras a la jirafa le crecía el cuello para llegar a las hojas más altas, al hombre se le endurece la cara para llegar a ser el que más sale en televisión.
Nos están creando miedo diciendo que no vamos a ser nadie en el futuro, que esto es solo el principio del fin y debemos actuar como ellos dicen pero, ¿quién piensa en el presente?
No estamos tan mal; todavía hay algo de hielo en los polos y no nos ha comido ningún extraterrestre, todavía hay algún que otro lince ibérico y parques naturales de arena fina donde manchar la luna llena y naranja con el humo de unos canutos, todavía hay Julietas sin tetas que enamoran a Romeos, y príncipes feos que despiertan a Cenicientas con besos, pero es cuestión de tiempo que nos convirtamos en robots de oficina cuyas baterías son el lorazepam y la viagra.
Nos hemos trannsformado; hoy somos híbridos producto de la constante competición. Hoy no aprendemos por nosotros, sino por superar al prójimo. Hoy somos Romeos que solo quieren las tetas de Julietas y Cenicientas que solo quieren besos de viriles y atractivos varones.
Hablamos de nuestros problemas y el juego no consiste en arreglarlos, sino en decirlos con palabras bonitas y empatizar falsamente por un rato. Incluso la selección natural de Darwin nos afecta; mientras a la jirafa le crecía el cuello para llegar a las hojas más altas, al hombre se le endurece la cara para llegar a ser el que más sale en televisión.
Nos están creando miedo diciendo que no vamos a ser nadie en el futuro, que esto es solo el principio del fin y debemos actuar como ellos dicen pero, ¿quién piensa en el presente?
No estamos tan mal; todavía hay algo de hielo en los polos y no nos ha comido ningún extraterrestre, todavía hay algún que otro lince ibérico y parques naturales de arena fina donde manchar la luna llena y naranja con el humo de unos canutos, todavía hay Julietas sin tetas que enamoran a Romeos, y príncipes feos que despiertan a Cenicientas con besos, pero es cuestión de tiempo que nos convirtamos en robots de oficina cuyas baterías son el lorazepam y la viagra.
miércoles, 13 de abril de 2011
Cansado de estar cansado
Sentado en una silla mirando el escritorio de mi ordenador. Vivo con una fatiga que no es física pero que me duerme todo el cuerpo. Sólo vivo como quiero cuando sueño, y creo que es por tanto soñar por lo que vivo cansado, preparándome para otra noche de viaje por el mundo que han creado mi cerebro y el THC de los fines de semana, donde la felicidad es accesible a todos, el sexo es un deporte y tú te abrazas a mi cama. Aun así, voy a parar ya, estoy cansado de estar cansado.
domingo, 27 de marzo de 2011
Todos apáticos
Hoy he encendido la tele y solo he visto sonrisas. Disney y Sálvame hacen de la felicidad y del amor cosas convencionales, le están poniendo una careta a todo el mundo, y nadie sabe quitársela.
Ya no sé qué creerme, hemos hecho del "nomepasanada,deverdad" un eslogan anunciando nuestros días más nublos, y es que nos da miedo ser como estamos o estar como somos, cada uno que lo enfoque a su manera.
Hoy la vida es mentira porque la mueve la educación que nos han dado y no la que deberíamos tener, porque hay vallas en las fronteras y porque nos interesa odiarnos unos a otros.
A mi me gustaría que esto lo leyera quien me tenga rabia o piense que soy un imbécil, porque quizás lleven razón, o quizás no sepan que llevan la careta de la que he hablado antes. Si por un día pudiésemos romper esas gomillas, quizás todos seríamos flowerpower; no estaríamos todo el día felices, pero lo seríamos en general porque estaríamos como somos y la empatía de los cercanos haría de los ratos malos un simple acercamiento a la realidad.
Esta teoría sin fórmula o sin hipótesis inicial es simplemente una explicación de lo que yo soy; yo tengo una careta, pero la estoy rompiendo, y solo me tapo con ella la cara cuando me da miedo el mundo que estamos creando.
Ya no sé qué creerme, hemos hecho del "nomepasanada,deverdad" un eslogan anunciando nuestros días más nublos, y es que nos da miedo ser como estamos o estar como somos, cada uno que lo enfoque a su manera.
Hoy la vida es mentira porque la mueve la educación que nos han dado y no la que deberíamos tener, porque hay vallas en las fronteras y porque nos interesa odiarnos unos a otros.
A mi me gustaría que esto lo leyera quien me tenga rabia o piense que soy un imbécil, porque quizás lleven razón, o quizás no sepan que llevan la careta de la que he hablado antes. Si por un día pudiésemos romper esas gomillas, quizás todos seríamos flowerpower; no estaríamos todo el día felices, pero lo seríamos en general porque estaríamos como somos y la empatía de los cercanos haría de los ratos malos un simple acercamiento a la realidad.
Esta teoría sin fórmula o sin hipótesis inicial es simplemente una explicación de lo que yo soy; yo tengo una careta, pero la estoy rompiendo, y solo me tapo con ella la cara cuando me da miedo el mundo que estamos creando.
sábado, 12 de marzo de 2011
Te veo después
Hablo de ello y lo oigo, cierro los ojos y lo veo, y aún se me pone la carne de gallina. Quizá sea el lazo invisible que me une a ello o la capacidad de mi cerebro de ponerme la imagen de lo vivido ahora mismo. Arrepentido y orgulloso del pasado, nostálgico del futuro, quiero vivir el presente con lo que está lejos. No es un menosprecio a la realidad, es un amor a lo que no puedo vivir todos los días.
Es un echo de menos lo que en una época es lo normal, es un inconformismo natural y unos microciclos de felicidad de otro tipo, es un ver el atardecer por el color que da el sol a esa hora y no por ver como se va el sol y pierdo otro día, eres tú, a quien no conozco y sé que me está esperando, es la mano que me va a quitar el mando de la tele y que va a pasear conmigo por los campos eliseos, es mi mal sabor de boca perdido en un cúmulo de sabores exóticos, es lo que no tengo.
Es un echo de menos lo que en una época es lo normal, es un inconformismo natural y unos microciclos de felicidad de otro tipo, es un ver el atardecer por el color que da el sol a esa hora y no por ver como se va el sol y pierdo otro día, eres tú, a quien no conozco y sé que me está esperando, es la mano que me va a quitar el mando de la tele y que va a pasear conmigo por los campos eliseos, es mi mal sabor de boca perdido en un cúmulo de sabores exóticos, es lo que no tengo.
lunes, 7 de marzo de 2011
Tutti Puttane
El miedo a hacer algo fuera de la norma, la incertidumbre de lo que me espera o el simple paso del tictac en un estado de alucinación.
Un mechero que da fuego a algo más que tabaco, que me enciende las ganas de ser feliz.
El sonido del agua que apaga mi mediocridad o el ingenuo tránsito del fracaso de mis ojos comiéndose a los tuyos.
Un cúmulo de sensaciones que se juntan a la vez que me separo de una ciudad llena de una atractiva bohemia.
La relajación comprada ilegalmente mezclada con el olor a gaviota, pero quizás nunca pase todo tan bonito como yo lo espero.
La compañía de los que hasta hoy han sido los pilares de mi casa en las nubes y de mi escape a Saturno un sábado de lluvia ayuda, por lo que me limito a realizar respiraciones de humo prefabricado en el camarote y a reirme por lo que sea.
No hay dolor más dulce que el de mandíbula después de unas carcajadas, y hoy es lo único que me incomoda, aparte de tu ignorancia o de tu autosobrevaloración, a los que ya ando algo acostumbrado.
Mientras zarpo contra viento pienso que dejarse llevar es fácil, pero sé que volverás a mirarme a los ojos y no por encima, que volverás a pensar en el algodón de mis nubes, y que al mismo tiempo que yo dejaré la combustión que acarrea mi sonrisa, tu traerás una sonrisa que acarree mi combustión.
Un mechero que da fuego a algo más que tabaco, que me enciende las ganas de ser feliz.
El sonido del agua que apaga mi mediocridad o el ingenuo tránsito del fracaso de mis ojos comiéndose a los tuyos.
Un cúmulo de sensaciones que se juntan a la vez que me separo de una ciudad llena de una atractiva bohemia.
La relajación comprada ilegalmente mezclada con el olor a gaviota, pero quizás nunca pase todo tan bonito como yo lo espero.
La compañía de los que hasta hoy han sido los pilares de mi casa en las nubes y de mi escape a Saturno un sábado de lluvia ayuda, por lo que me limito a realizar respiraciones de humo prefabricado en el camarote y a reirme por lo que sea.
No hay dolor más dulce que el de mandíbula después de unas carcajadas, y hoy es lo único que me incomoda, aparte de tu ignorancia o de tu autosobrevaloración, a los que ya ando algo acostumbrado.
Mientras zarpo contra viento pienso que dejarse llevar es fácil, pero sé que volverás a mirarme a los ojos y no por encima, que volverás a pensar en el algodón de mis nubes, y que al mismo tiempo que yo dejaré la combustión que acarrea mi sonrisa, tu traerás una sonrisa que acarree mi combustión.
lunes, 21 de febrero de 2011
La más guapa no es la que mejor sale en las fotos
Vino la Luna a decirnos que le molestaba el ruido de los muelles, el mechero se quedó sin gas y solo nos quedó la chispa, la gravedad se cansó de aguantarnos y nos hizo flotar, ahora dime qué sentido tiene esto.
Sé que no me cansaría de hacerte sudar y de agarrarte para que no escapases por la sexta dimensión de la que hablan los que no saben ni hablar, que no me importaría que empañases la mampara de mi ducha todas las mañanas, o que quemaras los bizcochos porque estás viendo España Directo, pero, ¿de verdad vas a hacerme pensar que te quiero?
No me costaría creérmelo, tú mejor que nadie conoces mi facilidad ante tu voz, ante tus chistes sin gracia y ante tus argumentos inútiles cuando desmonto tus castillos de princesas cerebrales.
Dejando a un lado mi patriotismo hacia mí mismo y mi relativa valentía, sueño con que seas tú la que me pase la piedra del Clipper, la que me de un masaje porque crea que me duele algo, cuando lo único que quiero es tenerla cerca.
Ni la que me quita los puntos negros de la oreja ni la mejor amiga de mi madre los domingos despues de comer, quiero que seas la que más me grita y la que más se pelea conmigo debajo del edredón.
Sé que no me cansaría de hacerte sudar y de agarrarte para que no escapases por la sexta dimensión de la que hablan los que no saben ni hablar, que no me importaría que empañases la mampara de mi ducha todas las mañanas, o que quemaras los bizcochos porque estás viendo España Directo, pero, ¿de verdad vas a hacerme pensar que te quiero?
No me costaría creérmelo, tú mejor que nadie conoces mi facilidad ante tu voz, ante tus chistes sin gracia y ante tus argumentos inútiles cuando desmonto tus castillos de princesas cerebrales.
Dejando a un lado mi patriotismo hacia mí mismo y mi relativa valentía, sueño con que seas tú la que me pase la piedra del Clipper, la que me de un masaje porque crea que me duele algo, cuando lo único que quiero es tenerla cerca.
Ni la que me quita los puntos negros de la oreja ni la mejor amiga de mi madre los domingos despues de comer, quiero que seas la que más me grita y la que más se pelea conmigo debajo del edredón.
lunes, 7 de febrero de 2011
Andando contigo sobre el agua
Ya oigo el ruido del tren. Dentro van el cantante de verbenas para sordos, el mimo para ciegos y el psicólogo que se sienta a escuchar las penas de los mudos. Puede que sea el único tren sin miedo a descarrilar, pues lo conduce la fugacidad de la sonrisa, y nunca falla.
miércoles, 26 de enero de 2011
La siete de un recopilatorio
Quizá fuera lo inesperado o lo que algunos llaman destino, pero esta vez ni el dinero pudo consumir las ganas de hacerlo. Después de una ida y un dolor, ambos de cabeza, solo fue la carretera la que convencía de que se estaba haciendo bien.
Quizá fuera la humedad en el ambiente o el abundante estimulante inhalado, pero fue llegar y lo primero que se encontró fue la autosatisfacción escondida en la séptima canción de un recopilatorio rayado de Bob Dylan.
Entre las olas y unos filosofeos teñidos de verde, me vi dentro de aquel agua, de la luna de aquella noche.
Me gustaría poder decir lo que pensé, pero no sé escribirlo con letras; vi que fui feliz con solo estar allí, vi las olas rompiendo como algo que va más allá del ruido que se esconde detrás de los gritos de agosto, oi la música del silencio y la única niebla que me separó de la nada era la del humo que me hacía sentir cómodo.
Pensé cursiladas sin parar, pero me era inevitable, sentado en una roca mirando la línea que hace la unión del cielo con el mar lo vi todo bonito por un instante, e intenté explicarme el por qué de esta belleza, el por qué de mi enamoramiento instantáneo hacia unas curvas que nunca me abrazarán en la cama ni me dirán te quiero, el por qué nuestra indiferencia hacia la naturaleza y su respeto hacia nosotros, y con todo esto y más cosas que no entendí, llegué a una conclusión; aparte de buena compañía, mi estable sonrisa ha sido "gracias a que la naturaleza sea tan incomprensible".
Quizá fuera la humedad en el ambiente o el abundante estimulante inhalado, pero fue llegar y lo primero que se encontró fue la autosatisfacción escondida en la séptima canción de un recopilatorio rayado de Bob Dylan.
Entre las olas y unos filosofeos teñidos de verde, me vi dentro de aquel agua, de la luna de aquella noche.
Me gustaría poder decir lo que pensé, pero no sé escribirlo con letras; vi que fui feliz con solo estar allí, vi las olas rompiendo como algo que va más allá del ruido que se esconde detrás de los gritos de agosto, oi la música del silencio y la única niebla que me separó de la nada era la del humo que me hacía sentir cómodo.
Pensé cursiladas sin parar, pero me era inevitable, sentado en una roca mirando la línea que hace la unión del cielo con el mar lo vi todo bonito por un instante, e intenté explicarme el por qué de esta belleza, el por qué de mi enamoramiento instantáneo hacia unas curvas que nunca me abrazarán en la cama ni me dirán te quiero, el por qué nuestra indiferencia hacia la naturaleza y su respeto hacia nosotros, y con todo esto y más cosas que no entendí, llegué a una conclusión; aparte de buena compañía, mi estable sonrisa ha sido "gracias a que la naturaleza sea tan incomprensible".
martes, 11 de enero de 2011
Paró el crono
Y se paró el cronómetro, marcando:
-2h 36' 24'': Le fue fácil dejarse llevar, y dejando salir sus palabras, echar por tierra el compromiso de su familia en una vida sacrificada.
-15'': Fue lo qu tardó en caer de aquel lugar y en bañar el suelo de un particular rojo.
Pero, aunque solo fueran 15 segundos, le dio tiempo a recordar las últimas marcas que tomó su reloj, aunque sin mucha precisión:
-Algo menos de un año fue lo que estuvo cegado por una venda transparente que le dejaba ver solo algunas cosas.
-Un instante fue lo que tardó en traducir Carpe Diem al idioma de sus actos y ver que estaba en el cielo, fue el tiempo que le hizo falta para sonreir.
-En poco menos de dos minutos estaba terminando de dar saliva al papel y el pellizco a la risa tonta.
-Una escasa hora, fue lo que tardaron aquellas dos blancas velas en apagarse, quitándole la luz a aquellas curvas encima de mi cama, apagando su pelo rubio encima de mi pecho y su brazo rodeando mi cuerpo.
-Un parpadeo, de esta medida se acordaba mejor, pues la había vivido todos los días. Era el tiempo que le hacía falta para enamorarse, al ver los ojos de esa, la voz de aquella, el pelo de esta o el escote de alguna otra, o incluso aquel pájaro moviendo la rama del árbol del parque.
Cuando quedaban solo dos segundos para que terminara su caída hacia el olvido pensó que en verdad no tenía motivo para hacerlo, que el amor a la vida y la suerte de poder ser quien era le podían a la barrera que tapaba el perfeccionismo, a la adicción al ibuprofeno y al calor de julio.
Justo antes de caer volvió a parar el reloj de su vida, y volvió a las tres últimas horas, cuando no había echado por tierra a nadie cercano. Volvió y vivió su vida, con lo que comprendió que la única barrera que nos separa de la satisfacción (que no de la felicidad) es nuestra incomprensible complejidad.
-2h 36' 24'': Le fue fácil dejarse llevar, y dejando salir sus palabras, echar por tierra el compromiso de su familia en una vida sacrificada.
-15'': Fue lo qu tardó en caer de aquel lugar y en bañar el suelo de un particular rojo.
Pero, aunque solo fueran 15 segundos, le dio tiempo a recordar las últimas marcas que tomó su reloj, aunque sin mucha precisión:
-Algo menos de un año fue lo que estuvo cegado por una venda transparente que le dejaba ver solo algunas cosas.
-Un instante fue lo que tardó en traducir Carpe Diem al idioma de sus actos y ver que estaba en el cielo, fue el tiempo que le hizo falta para sonreir.
-En poco menos de dos minutos estaba terminando de dar saliva al papel y el pellizco a la risa tonta.
-Una escasa hora, fue lo que tardaron aquellas dos blancas velas en apagarse, quitándole la luz a aquellas curvas encima de mi cama, apagando su pelo rubio encima de mi pecho y su brazo rodeando mi cuerpo.
-Un parpadeo, de esta medida se acordaba mejor, pues la había vivido todos los días. Era el tiempo que le hacía falta para enamorarse, al ver los ojos de esa, la voz de aquella, el pelo de esta o el escote de alguna otra, o incluso aquel pájaro moviendo la rama del árbol del parque.
Cuando quedaban solo dos segundos para que terminara su caída hacia el olvido pensó que en verdad no tenía motivo para hacerlo, que el amor a la vida y la suerte de poder ser quien era le podían a la barrera que tapaba el perfeccionismo, a la adicción al ibuprofeno y al calor de julio.
Justo antes de caer volvió a parar el reloj de su vida, y volvió a las tres últimas horas, cuando no había echado por tierra a nadie cercano. Volvió y vivió su vida, con lo que comprendió que la única barrera que nos separa de la satisfacción (que no de la felicidad) es nuestra incomprensible complejidad.
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